Donna es la reina del barrio. Pasea su morena figura por calles, centros comerciales y parques llamando la atención mientras mueve la cola, saluda a todo el mundo y se deja consentir. Es gracioso escuchar a gente que no conozco llamarla por su nombre con tanta familiaridad y cariño. Es más gracioso aún que algunos vigilantes la dejen entrar a lugares donde se supone que no debería por el simple hecho de que "es Donna" y que los vendedores le regalen galletas y sonrisas. ¿Y quién soy yo en esta situación? Pues claramente he quedado reducida a ser tan solo ¡la dueña de Donna!
Bella Donna
(foto tomada por mí)
(foto tomada por mí)
Mi madre no corre mejor suerte. Si bien en su caso, por ser ella la que se ocupa de Donna de lunes a viernes, es mucho más conocida que yo, ella es llamada "la mamá de Donna". Lo curioso de todo esto es que creo que el ser identificadas como "dueña" y "mamá" de mi perrita es bastante acertado.
Dicen que los perros se parecen a sus dueños, pero yo diría mas bien que se parecen a aquel dueño con el que pasan más tiempo. A veces descubro en Donna características muy similares a las de "nuestra" mamá (y por supuesto que también tiene bastante de mi, pero en este caso yo no soy la "mamá" oficial aunque también la trato de hijita ♥).
Caso contrario ocurría con Ginger, la madre biológica de Donna, quien era "mi hija". Era bastante claro que las similitudes en ese caso entre perro y dueño eran entre ella y yo. Ginger aunque amigable, era mas cautelosa. Le encantaba ser el centro de atención y exigía serlo sobre su hija. Era muy inteligente y leal, protectora y muy buena compañía. Le gustaba estar siempre conmigo. Cuando murió, la gente por la calle nos daba el pésame (a mi mamá y a mí) y nosotras no hacíamos más que llorar y asentir. Por supuesto que cuando nos hablaban nos decían: "¿Ustedes son las dueñas de Ginger/la peluche (así le decían los que no sabían su nombre)?". Llegaron incluso a tocarme la puerta para preguntarme si era cierto que Ginger había fallecido. Todos la querían. ¡Aun la extraño demasiado! :(
Caso contrario ocurría con Ginger, la madre biológica de Donna, quien era "mi hija". Era bastante claro que las similitudes en ese caso entre perro y dueño eran entre ella y yo. Ginger aunque amigable, era mas cautelosa. Le encantaba ser el centro de atención y exigía serlo sobre su hija. Era muy inteligente y leal, protectora y muy buena compañía. Le gustaba estar siempre conmigo. Cuando murió, la gente por la calle nos daba el pésame (a mi mamá y a mí) y nosotras no hacíamos más que llorar y asentir. Por supuesto que cuando nos hablaban nos decían: "¿Ustedes son las dueñas de Ginger/la peluche (así le decían los que no sabían su nombre)?". Llegaron incluso a tocarme la puerta para preguntarme si era cierto que Ginger había fallecido. Todos la querían. ¡Aun la extraño demasiado! :(
Ginger feliz
(foto tomada por mi hermano)
(foto tomada por mi hermano)
Ahora, cuando emprendo caminatas con Donna hacia nuestras "citas" en el parque con otros perritos, me fijo más en la interacción de cada perro con su dueño. Y al cruzarme hoy con el dueño de uno de ellos, caí en cuenta de que lo conozco como "el dueño de" y no tengo ni idea de cómo se llama él o alguno de los dueños de los aproximadamente 12 perritos que frecuentamos (tampoco es que recuerde el nombre de todos los perros pero de hecho sé más nombres de perros que de dueños). ¡Es que en el parque las estrellas son ellos!
Están los Pulis negros, hermosos, obedientísimos, guiados por su dueño de cabello largo y desordenado como ellos.
Está Crayola, pequeñita y juguetona, como pequeñita y conversadora es su dueña.
Está Douguie, el pequeño poddle negro enamorado de mi negrita, alborotado y ruidoso con su extrovertida dueña.
Está el salchicha lento y educado, con su dueña alemana altísima, amable y con una paciencia infinita.
Está Bartola, grande, de aspecto algo atemorizante pero que en realidad es una "perrita faldera" en el cuerpo de una perrita de pelea (es un cruce de doberman y rottweiler) y su dueño algo gordito y callado, con pinta de rockanrolero (¡y pues es guitarrista!) pero que cuando empieza a hablar descubres que es súper amable y buena onda.
Están las escandalosas y pretensiosas shih tzu con sus pituquísimas dueñas que gritan cuando se acercan otros perros (lo recuerdo y me dan risa), y así hay varios perritos más que ahora forman parte de nuestras vidas.
Los dueños nos conocemos, conocemos a nuestros perros, los dejamos interactuar, jugamos con ellos, los defendemos de la gente loca y amargada que a veces aparece por ahí y pasamos tardes deliciosas con nuestros hijos. Es un placer para mi formar parte de esta "exclusiva" comunidad de "dueños de" :)
¡Me encanta ser la dueña de Donna! Te amo mucho hijita ♥ ♥ ♥ .
Están los Pulis negros, hermosos, obedientísimos, guiados por su dueño de cabello largo y desordenado como ellos.
Está Crayola, pequeñita y juguetona, como pequeñita y conversadora es su dueña.
Está Douguie, el pequeño poddle negro enamorado de mi negrita, alborotado y ruidoso con su extrovertida dueña.
Está el salchicha lento y educado, con su dueña alemana altísima, amable y con una paciencia infinita.
Está Bartola, grande, de aspecto algo atemorizante pero que en realidad es una "perrita faldera" en el cuerpo de una perrita de pelea (es un cruce de doberman y rottweiler) y su dueño algo gordito y callado, con pinta de rockanrolero (¡y pues es guitarrista!) pero que cuando empieza a hablar descubres que es súper amable y buena onda.
Están las escandalosas y pretensiosas shih tzu con sus pituquísimas dueñas que gritan cuando se acercan otros perros (lo recuerdo y me dan risa), y así hay varios perritos más que ahora forman parte de nuestras vidas.
Los dueños nos conocemos, conocemos a nuestros perros, los dejamos interactuar, jugamos con ellos, los defendemos de la gente loca y amargada que a veces aparece por ahí y pasamos tardes deliciosas con nuestros hijos. Es un placer para mi formar parte de esta "exclusiva" comunidad de "dueños de" :)
¡Me encanta ser la dueña de Donna! Te amo mucho hijita ♥ ♥ ♥ .

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